jueves, 7 de febrero de 2008

Sobre mayo


Mes del amor, las sirenas y las noches blancas. Mes cuando los poetas acusan a los ruiseñores de cohabitación ilegal con las rosas, y cuando incluso los oxidados sargentos retirados sucumben a la pasión tierna. Recibió éste su nombre por orden del Rómulo de los majores, mayores o senadores de edad avanzada que sesionaban en el senado romano, y rociaban talco sobre los papeles oficiales. Otros dicen que éste fue nombrado en honor de la pléyade Maya, nacida de Atlante. Una pequeña pero delicada pregunta: ¿cómo pudo Atlante ser padre si debía día y noche, sin descansar ni un segundo, sostener sobre sus hombros las bóvedas celestiales? Dejo esta cuestión abierta… El mismo mayo engendró al conejo de bolsa y al mago del gesheft1, Mercurio. Entre los antiguos, mayo estaba dedicado a la vejez, y en este mes se prohibía estrictamente contraer matrimonio2. A todo el que se casaba en este mes lo llamaban asinus3, remolón y trapo. “Mayo es el mes del amor, pero no del matrimonio”, escribe Cornelii Nepotis. “¡No se derritan pues, ciudadanos, y no muerdan el anzuelo! Sepan que el amor de mayo termina a principios de junio y que, lo que en mayo le parecía el éter a vuestra fantasía ardiente, en junio le va a parecer un zopenco” (XXVI, 7). En opinión de los rusos antiguos, quien se casa en mayo va a sufrir todo un siglo, y eso es justo. Entre los astrónomos, mayo ocupa en la elíptica el tercer lugar, y el sol ingresa al signo de géminis; entre las veraneantes ocupa el primer lugar, ya que los militares ingresan a los campamentos. Si los campamentos se encuentran cerca de las casas de campo, pues el signo de géminis puede servir de prevención: ¡no se aficione en mayo, para no tener un asunto con gemelos en invierno! En mayo nacen los abejorros de mayo, los mayores y los poetas à la Máikov.

1Gesheft, negocio, operación, transacción comercial.
2Iván Snieguirióv, en Las fiestas populares y los rituales supersticiosos rusos, refiere: “…mayo, reconocido como desastroso para los matrimonios, dio motivo al proverbio: Mense majo malae nubunt, o sea, en el mes de mayo se casan los maliciosos, los depravados” (Moscú, 1838, pag. 83).
3Asinus, asno, necio, torpe, estúpido.

Título original: O mae, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1885, Nº 18, con la firma: “El hombre sin bazo”.
Imagen: Alexander Kosnichev, Lilac after Rain, 2001.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Chejov a A.S. Suvórin


Moscú, 3 de noviembre de 1888.

¡Saludos, Alexéi Serguéevich! Ahora me visto de frac, para ir a la inauguración de La sociedad de artes y literatura, a donde estoy invitado en calidad de visitante. Habrá un baile de etiqueta. Qué fines y medios tiene esa sociedad, quién es miembro ahí y demás, yo no sé. Sólo sé que a su cabeza está Fedótov1, autor de muchas piezas. Como miembro a mí no me eligieron, con lo que estoy muy contento, ya que aportar 25 rub. por la cuota de miembro, por el derecho a aburrirse, mucho no quisiera. Si hay algo interesante o risible, pues le escribiré; Liénskii2 va a leer mis cuentos.
En El heraldo del norte (noviembre) hay un artículo3 del poeta Mierezhkóvskii4 sobre mi persona. Un artículo largo. Recomiendo a su atención su final. Es característico. Mierezhkóvskii es aún muy joven, es un estudiante, casi un naturalista. Quien asimiló para sí la sabiduría del método científico, y quien por eso sabe pensar científicamente, ese experimenta no pocas tentaciones fascinantes. Arquímedes quería voltear la tierra, y las actuales cabezas calientes quisieran abarcar científicamente la vastedad, quisieran encontrar las leyes físicas de la creación, captar la ley común y las fórmulas por las que el artista, sintiéndolas de modo instintivo, crea las piezas musicales, los paisajes, las novelas y demás. Esas fórmulas en la naturaleza, probablemente, existen. Nosotros sabemos que en la naturaleza hay a, b, c, d, do, re, mi fa, sol, hay la curva, la recta, el círculo, el cuadrado, el color verde, el rojo, el azul.., sabemos que todo eso, en la sabida combinación, da la melodía, los versos o el cuadro, semejante a cómo los cuerpos químicos sencillos, en la sabida combinación, dan la madera, la piedra o el mar, y nosotros sólo sabemos que la combinación existe, pero el orden de esa combinación está oculto para nosotros. Quien posee un método científico, ese intuye con el alma que la pieza musical y el árbol tienen algo en común, que la una y el otro son creados por unas leyes igualmente correctas, sencillas. De aquí la pregunta: ¿qué leyes son esas? De aquí la tentación –escribir la fisiología de la creación (Boboríkin5), y en los más jóvenes y tímidos –remitirse a la ciencia y a las leyes de la naturaleza (Mierezhkóvskii). La fisiología de la creación, probablemente, existe en la naturaleza, pero los sueños sobre ésta se deben destruir al mismo principio. Si los críticos se paran sobre un suelo científico, pues de eso no habrá bien: perderán decenas de años, escribirán mucho balasto, enredarán aún más la cuestión –y sólo. Pensar científicamente es bueno donde quiera, pero la desgracia está, en que el pensamiento científico de la creación, al final de todo, quieras o no quieras, será reducido a la persecución de las “células” o los “centros” que rigen la capacidad de creación, y después algún alemán obtuso descubrirá esas células en algún lugar de la porción temporal del cerebro, otro no convendrá con él, el tercer alemán convendrá, y el ruso recorrerá el artículo sobre las células y se largará una ponencia en El heraldo del norte, El heraldo de Europa empezará a examinar esa ponencia, y en el aire ruso va a flotar unos tres años una epidemia de sandeces, que dará a los obtusos ganancias y popularidad, y en las personas inteligentes provocará sólo irritación.
Para esos, a los que fatiga el método científico, a los que Dios dio el talento único de pensar científicamente, en mi opinión, hay una única salida –la filosofía de la creación. Se puede reunir en una pila todo lo mejor, creado por los artistas de todos los siglos y, aprovechando el método científico, captar eso común, que los hace parecidos los unos a los otros, y que condiciona su valor. Eso común será la ley. Las obras que se llaman inmortales, tienen en común mucho; si de cada una de éstas excluir eso común, pues la obra perderá su valor y encanto. Significa, que eso común es necesario, y constituye una conditio sine qua non de cualquier obra que pretenda la inmortalidad.
Para la juventud es más útil escribir crítica, que versos. Mierehzkóvskii escribe llana y juvenilmente, pero en cada página se acobarda, hace restricciones y concesiones, eso es una señal de que él mismo no se aclaró la cuestión... A mí él me nombra poeta, a mis cuentos novelas, a mis héroes infortunados, significa, que obra por rutina. Sería hora de abandonar a los infortunados, a los hombres superfluos y demás, e inventar algo propio. Mierezhskóvskii, a mi monje, inventor de acatistas6, lo llama infortunado. ¿Pero qué infortunado es ese? Dé Dios a cada uno vivir así: creía en Dios, estaba saciado, sabía inventar... Dividir a los hombres en afortunados e infortunados, significa ver la naturaleza humana desde un punto de vista estrecho, preconcebido... ¿Es afortunado usted, o no? ¿Y yo? ¿Y Napoleón? ¿Su Vasílii7? ¿Dónde están ahí los criterios? Hay que ser Dios para saber distinguir a los afortunados de los infortunados, y no equivocarse... Voy al vals.
Regresé del vals. El fin de la sociedad: la “unidad”. Un científico alemán enseñó a un gatito, un ratón, un azor y un gorrión a comer de un mismo plato. Ese alemán tenía un sistema, y la sociedad ninguno. Un aburrimiento mortal. Todos vagaban por las habitaciones, y hacían ver que no estaban aburridos. Cierta señorita cantó, Liénskii leyó mi cuento (al mismo tiempo, uno de los oyentes dijo: “¡Un cuento bastante débil!”, y Lievínskii8 tuvo la estupidez y la crueldad de interrumpirlo con las palabras: “¡Y aquí está el mismo autor! Permita que se lo presente”, y el oyente se hundió en la tierra con la confusión), bailaron, comieron una mala cena, fueron estafados por los lacayos... Si los actores, los artistas y los literatos, en realidad, constituyen la mejor parte de la sociedad, pues es una lástima. Bien debe estar la sociedad, si su mejor parte es tan pobre de colores, deseos, intenciones, tan pobre de gusto, mujeres bonitas, iniciativas... Pusieron en el recibidor un pelele japonés, metieron en la esquina una sombrilla japonesa, colgaron de la baranda de la escalera un tapiz, y piensan que eso es artístico. Sombrilla japonesa hay, y periódicos no. Si un artista, en la decoración de su apartamento, no va más allá del pelele de museo con alabarda, los escudos y los abanicos en las paredes, si todo eso no es casual, sino sentido y subrayado, pues eso no es un artista, sino un mono que oficia.
Recibí hoy de Léikin9 una carta. Escribe que estuvo en su casa. Es un hombre bondadoso e inofensivo, pero un burgués hasta la médula de los huesos. Él, si va a algún lugar o dice algo, pues con seguridad es con una segunda intención. Cada palabra suya él la dice severamente premeditada, y con cada palabra vuestra, cuán casualmente no sea ésta dicha, se da por enterado con absoluta seguridad de que a él, a Léikin, así le hace falta, de otra forma sus libros no saldrán, sus enemigos triunfarán, sus amigos lo dejarán, el crédito lo echará10... La zorra a cada instante teme por su piel, así y él. ¡Un diplomático fino! Si habla de mí, pues eso significa, que él quiere lanzar una piedrita al tejado de los “nihilistas”, que me estropearon (Mijailóvskii11), y de mi hermano Alexánder12, a quien él odia. En sus cartas a mí él me previene, asusta, aconseja, me revela secretos... ¡Desdichado mártir cojo! Podría vivir con tranquilidad hasta su misma muerte, pero cierto demonio lo molesta...
Yo tengo en la familia una pequeña desgracia, sobre la que le informaré al encuentro. Tronó un trueno sobre la cabeza de uno de mis hermanos, y ese trueno no me deja trabajar y estar tranquilo. ¡Qué clase de comisión, creador, ser cabeza de familia!
Las francesitas, por coquetería, para tener pupilas grandes, se ponen atropina en los ojos, y no está mal.
La pieza13 de Máslov la lee Petipa14. Donde Korsh hay un barullo. Reventó la cafetera de vapor y le escaldó la cara a Ribchínskaya15. Gláma-Mieschérskaya16 se fue a Petersburgo. Solovzóv17 tiene enferma a la amiga de su vida, Gliébova18, y demás. No hay nadie para actuar, nadie obedece, todos gritan, discuten... Por lo visto, la pieza de ambiente y con trajes será rechazada con horror... Y yo quisiera que pusieran El seductor19. Yo no en aras de Máslov gestiono, sino simplemente por lástima con la escena, y por amor propio. Hay que intentar, con todas las fuerzas, que la escena pase de las manos abaceras a las manos literarias, de otra forma el teatro se pierde.
La cafetera mató a mi Oso. Ribchínskaya está enferma, y no hay nadie para actuar.
Todos los nuestros lo reverencian. A Anna Ivánovna, Nástia y Bória mi saludo de corazón.

Suyo, A. Chejov.

Los vodeviles se pueden publicar en verano, y en invierno no es cómodo. En verano cada mes voy a dar un vodevil, y en invierno hay que renunciar a ese placer.
Apúnteme como miembro de la Sociedad literaria20. Cuando llegue la voy a visitar.

1Alexánder Fedótov (“Filíppich”), actor, dramaturgo, traductor, profesor y director de la Escuela de dramaturgia.
2Alexánder Liénskii (apellido verdadero Verviziotti), actor y director del teatro Máli, de Moscú.
3En Una vieja cuestión con motivo de un nuevo talento, Dimítrii Mierezhkóskii comenta que Chejov ama al hombre “no por las manifestaciones superiores de su genio, no por que es fuerte y juicioso, sino más pronto por que es demasiado débil, mísero y risible” (El heraldo del norte, Nº 11, noviembre de 1888).
4Dimítrii Mierezhkóskii, poeta, dramaturgo, novelista, crítico literario, filósofo.
5Piótr Boboríkin (“Pierre Bobo”), escritor.
6Monje, personaje de La noche buena, cuento de Chejov.
7Vasílii, sirviente de Alexéi Suvórin.
8Vladímir Lievínskii, editor de la revista El despertador.
9Nikolai Léikin, humorista, escritor, editor y redactor de la revista Retazos, colaborador de las revistas La gaceta de Petersburgo y El contemporáneo.
10Sociedad de crédito recíproco, de cuya dirección A.N. Leikin es miembro.
11Nikolai Mijailóvskii, crítico literario y publicista.
12Alexánder Chejov, hermano mayor de Chejov, escritor, periodista, colaborador del periódico Tiempo nuevo, autor de memorias sobre Chejov.
13El seductor sevillano.
14M.M. Petipa, actor del Teatro de Korsh, de Moscú.
15Natalia Ribchínskaya, actriz del teatro de F.A. Korsh.
16Alexándra Gláma-Mieschérskaya, actriz del teatro de F.A. Korsh.
17Nikolai Solovzóv, actor, director del teatro de F.A. Korsh.
18Dária Músina-Púshkina (de casada Gliébova), actriz del teatro Alexandrínski, de San Petresburgo.
19El seductor sevillano, pieza de Máslov-Biézhetzkii, que M.M. Petipa, actor del teatro de F.A. Korsh, escoge para su beneficio.
20La sociedad literaria rusa, constituida en Petersburgo en 1886.

Imagen: Alexander Kosnichev, Cathedral Square, 2001.

lunes, 4 de febrero de 2008

Propagandas y anuncios cómicos (Informó Antosha Chejonté)


Declaración del dentista Walter

A mi conocimiento ha llegado, que mis pacientes toman al recién llegado dentista Walter por mí, y por eso tengo el honor de informar que yo vivo en Moscú, y ruego a mis pacientes no mezclarme con Walter1. No es él Walter2, sino soy yo Walter. Pongo dientes, vendo una tiza triturada inventada por mí para la limpieza de los dientes, y tengo el letrero más grande. Las visitas las hago de corbata blanca.
Dentista junto a la casa de fieras de Winkler, Walter.

En la librería de Léujin3
se venden los siguientes horribles libros:

Manual autodidáctico de amor ardiente, o ¡Ah, tú, cerdo! Obra de Idiótov, precio 1 r. 80 k.
Cartas completas. Obr. del doctor en blasfemia, Mierzávziev, p. 4 r.
Secretos secretos del amor secreto, o Cartera de placeres amorosos, p. 5 r.
Diccionario de todas las palabras indecentes usadas en todos los países del mundo. P. 7 r.
Apuntes de un calcetín femenino, o ¡Ay de la inocencia! P. 1 r. 50 k.
Método para pervertir, seducir, corromper, encender y demás. Libro de cabecera para jóvenes. Precio 6 r. por 4 tomos.
Los secretos de la naturaleza o ¿Qué es el amor? Libro para niños menores de edad con polytypages4 en el texto. P. 3 r. 50 k.
A los dados de alta un 25% de descuento. Los compradores por más de 50 r., reciben gratis 50 tarjetitas fotográficas y una llavecita de reloj con panorama.

Abierta la suscripción del año 1882
para el gran semanal, político, literario, comercial y asombroso periódico

La gaceta de las novedades y de la bolsa
editada por los accionistas de la sociedad, con un capital básico de 3 000 000 de mar. fin. o cerca de 1 200 r., repartidos en 3 000 acciones de 1 000 m.f. cada una.

La gaceta de las Novedades tiene:

dos fábricas de papel propias, un redactor muy ingenioso propio5, una tipografía propia, una librería propia
y desde el año 1882 va a tener:
una casa propia, un establo propio para los burros propios, una casa propia para los dementes, una sección de deudas propia y una taberna propia.
La gaceta se imprime con las acciones de la sociedad antes recordada.

Se escaparon los suscriptores:

Quien los encuentre, que los entregue a la redacción de El minuto.
Recompensa: un apretón de manos del redactor6.

Salieron a la venta las siguientes obras del abogado Smirnóv7:

El derecho del puño. Traducción del tártaro. Para estudiantes de derecho, P. 1 r.
¿Pegar o no pegar? P. 3 r.
Fisiología del puño. P. 1 r.
A los libreros y abogados: descuento.

A Moscú llegaron:

La súbdita francesa Nana Sujoróvskaya8, de Petersburgo.
Se hospedó en las Líneas Petróvskii.

De Moscú salieron:

El corresponsal Molchánov9 y el Polo sur.
Ciento cuarenta y cinco abogados a Taganróg10.

Velada musical-cantoral-literaria-bailable
con la participación de
la sra. Nana Sujoróvskaya
a favor de los habitantes de Herculano y Pompeya víctimas del Vesubio, en el Bazar eslavo.
29 de febrero.

Programa:

¡Hace frío, peregrinos, hace frío!11 Llorará el sr. Ivánov-Koziélskii12.
¡¿Y dónde están nuestros talentos?! ¡Qué diablos! Se indignará el sr. Avérkiev13.
La cabeza a la cabeza con la cabeza la cabeza le rompió. Silbará el redactor Lánin14.
Soy culpable acaso yo15. Cantará m-me Briénko16.
La pobreza saltará, la pobreza danzará… Baile gitano, ejecutarán artistas del Teatro pushkiniano.
Y pues finado Nikolai, pero yo… Obertura, ejecutará el sr. Shostakóvskii17.
¡No todo pobre está en cueros!, cantará, bailando, la sra. Nana Sujoróvskaya.
¿Para qué ser modesto? Púshkin primero, Liérmontov segundo, y yo, Vielíchkov, tercero… Por el sr. Vielíchkov18, que no sabe leer, leerán sus amigos.
Mañana, mañana, no hoy, ¡así hablan los perezosos! Cantará el redactor de El ciego19.
Inicio a las 7 ½ hora.
Para caso de desmayo por bochorno (45 º R), se cuenta con médico y alcohol de amoniaco gratis.

1Declaración del dentista Grigórii Nikoláevich Walter (“A mi conocimiento ha llegado, que mis pacientes toman al recién llegado dentista Walter por mí”), publicado en La hojita moscovita (1882, Nº 30) y repetido después en varios números.
2Curación especial. Alexánder Alexándrovich Walter, miembro del Ministerio de asuntos internos, anuncio de La hojita moscovita (1882, Nº 43).
3En la librería del editor S.I. Léujin se venden títulos como El gran mago y hechicero, tesoro de todas las ciencias embrujadas, secretas y mágicas, Las 10 000 anécdotas de todos los siglos y pueblos, Los secretos del infierno y de sus habitantes, Cartera de las distracciones secretas y secretos de la escuela amorosa, Las flores del amor o El correo infernal de los placeres amorosos, y por el estilo.
4Polytypages, grabados en madera con forma de viñetas u otros dibujos.
5Ósip Notóvich, dramaturgo y folletinista, editor-redactor de La Gaceta de las novedades y de la bolsa.
6I.A. Batálin, redactor de El minuto, periódico de San Petersburgo.
7En los periódicos de Moscú se discute con escándalo en 1882 sobre el duelo de puño entre el abogado M.N. Smirnóv y el presidente del Consejo de abogados del Tribunal electoral.
8Nana, cuadro del pintor M.T. Sujoróvskii expuesto en 1882 en las Líneas comerciales Petróvskii, de Moscú. “El cuadro Nana, por cuya contemplación se cobra 50 kóp. de plata a cada persona –comenta la revista Moscú- pertenece a ese género de pintura de cascada, a la que son muy aficionados los viejitos alopécicos, descoloridos…” (Nº 25, pag. 197).
9A.N. Molchánov, corresponsal extranjero de Tiempo nuevo.
10En Taganróg empieza el proceso judicial a M. Valiano, acusado de contrabando y maquinaciones aduaneras.
11¡Hace frío, peregrinos, hace frío!, del poema Los buhoneros, del libro La canción del peregrino indigente, de Nikolai Nekrásov.
12En su folletín Hamlet en la escena pushkiniana, de 1882, Chejov escribe: “Todo el primer acto, el sr. Ivánov-Koziélskii gimoteó”.
13Dmítrii Avérkiev, escritor de dramas históricos y relatos de la vida moderna.
14N.P. Lánin, editor-redactor del periódico El correo ruso.
15Soy culpable acaso yo…, canción popular rusa.
16A.A. Briénko, actriz, funda “el teatro cerca del monumento a Pushkin”, (el teatro pushkiniano), en 1882.
17Piótr Shostakóvskii, pianista y director, fundador de la Sociedad filarmónica moscovita y de la Escuela de música.
18Se supone, el editor-redactor de El compañero de viaje, hojita literaria para la lectura ligera.
19Alusión a Vsiévolod Davídov, editor-redactor de El espectador, revista que sale con retrasos. En su Alrededor de Chejov, Mijail Chejov recuerda: “El asunto se hundía y, para disimular siquiera algo la situación, Davídov publicó la noticia, de que al pintor N.P. Chejov se le habían enfermado los ojos, que se había quedado casi ciego, y que por este motivo la salida a la luz de la revista se detenía temporalmente” (pag. 102).

Título original: Komicheskie rieklami i obiavlieniya, publicado por primera vez en la revista Budilnik, 1882, Nº 7, con el nombre del autor en el título.
Imagen: Osip Braz, Antón Chejov, 1898.

La ciudad más grande


En la memoria de los habitantes de la ciudad de Tim, en el gobierno de Kursk, se conserva la siguiente, lisonjera para su amor propio, leyenda.
Una vez, por ciertas suertes, el viento trajo a la ciudad de Tim a un corresponsal inglés. Vino a dar él en ésta yendo de paso.
-¿Qué ciudad es ésta? –preguntó al cochero al salir a la calle.
-¡Tim! –respondió el cochero, maniobrando con diligencia entre los charcos y los baches profundos.
El inglés, en espera de que el cochero saliera del fango, se acurrucó junto al pescante y se durmió. Al despertarse a la hora, vio una gran plaza fangosa con tienditas, cerdos y una torre de bombero.
-¿Y qué ciudad es ésta? –preguntó.
-¡Ti… Tim! ¡Y pero pues, maldito! –respondió el cochero, apeándose de la telega y ayudando al caballo a salir de un hueco.
El corresponsal bostezó, cerró los ojos y se durmió de nuevo. En unas dos horas, despertado por una fuerte sacudida, se frotó los ojos y vio una calle con casitas blancas. El cochero, hundido hasta las rodillas en el fango, halaba al caballo por la rienda con todas sus fuerzas, y maldecía.
-¿Y ésta qué ciudad es? –preguntó el inglés mirando las casas.
-¡Tim!
Al alojarse poco después en el hotel, el corresponsal se sentó y escribió: “En Rusia la ciudad más grande no es Moscú ni Petersburgo, sino Tim”.

Título original: Sami bolshoi gorod, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1886, Nº 4, con la firma: “Ruver”.
Imagen: John Singer Sargent, Lord Ribblesdale, 1902.

La causa del año 1884 (De nuestro corresponsal)


Hoy ya es el sexto día desde que, en la cámara judicial de N-skii, se celebra la causa del no portador de rango, año 1884, acusado de delitos en funciones. El jurado está visiblemente fatigado. El acusado llora, y a cada rato murmura con su defensor. El día de hoy empezó con la revisión de las pruebas materiales... Cuando a petición del fiscal se leyó en el juicio El ciudadano, y se enseñó el número de El rayo1 con el retrato de Okréitz, el público fue sacado de la sala de audiencia, para que los mencionados objetos no pudieran producir tentación... Después empezó el juicio oral.
-Ruego a su excelencia –terminó su discurso el defensor, -incluir en el acta que, durante todo mi discurso, el sr. fiscal tosió, se sonó la nariz y golpeó la garrafa...
Presidente. ¡Acusado, su última palabra!
Acusado (llora). Es posible que diga algo, aunque es inútil, si desde antes decidieron encerrarme. Me acusan, en primer lugar, de inacción, de que yo no hice nada, de que conmigo no mejoró nada la situación económica, no subió el curso, se atascó la industria en el pantano y demás... No soy yo el culpable de eso... Recuerden lo que yo encontré, cuando fui designado para el puesto de año nuevo... (Cuenta lo que encontró.)
Presidente. ¡Eso, con la causa, no se relaciona! ¡Dígnese a hablar con propiedad!
Acusado (asustado.) ¡Obedezco su excelencia! El sr. fiscal me acusa de que mi tiempo fue gastado en tonterías, en recoger agua en cesto... En verdad, en mi estancia en la tierra, no se hizo nada sensato. Sacaron nuevos modelos de etiquetas para las botellas, le pusieron remiendos a los harapos, obligaron a los imbéciles a rezarle a Dios, y rompieron frentes...
Presidente. Acusado, si va a referirse a las personas, pues lo privo de la palabra.
Acusado. ¿Y de qué puedo hablar? (Reflexiona.) Bien, pasaré a la prensa... Dicen que todas las revistas fueron banales, sin contenido, que en la prensa predominó la higa en el bolsillo, que los talentos, como si se los hubiera tragado la tierra... Y qué podía hacer yo si...
Presidente. ¡Sr. ujier del juzgado! ¡Saque al acusado de la sala!
Tras la salida del acusado de la sala de audiencia, al jurado se le entregó una lista de preguntas.
El jurado pronunció: al no portador de rango, año 1884, privado de todos los derechos de fortuna, enviarlo al Estío en destierro perpetuo.

1El Nº 51 de El rayo, revista ilustrada semanal de San Petersburgo, incluye un retrato de su redactor, Stanisláv Okréitz.

Título original: Delo o 1884 gode, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1885, Nº 1, con la firma: “El hombre sin bazo”.
Imagen: George Cooke, Patrick Henry Arguing the Parson's Cause at the Hanover County Courthouse, 1834.

La prescripción (De la vida provinciana)


Debido a la llegada de la muy solemne fiesta del Nacimiento de Cristo, y tomando en cuenta que en los días festivos hay en el recibidor una gran concurrencia de felicitadores, le impongo a usted, muy señor mío, la obligación de observar con toda severidad que los felicitadores, al esperar en el recibidor, no se aglomeren, no fumen tabaco y no produzcan un alboroto, que pueda impedir la marcha del orden pertinente, y asimismo que éstos no derramen granos, guisantes, harina y restantes provisiones comestibles ni en la escalera ni en el recibidor, y asimismo le impongo la obligación de inculcar en los felicitadores, en lo posible con amabilidad y urbanidad, que los bichos que ellos poseen tengan un aspecto mortuorio, para que con los gritos de los cerdos, los gansos y restantes animales de los felicitadores no se infrinja el pertinente silencio y sosiego. A los infractores de esto se les atribuirá una severa responsabilidad según el orden establecido.

Consejero colegiado y caballero, M. Paukóv.
Secretario, Ejídov.
Fiel al original:

El hombre sin bazo.

Título original: Priedpisanie, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1884, Nº 52, con la firma del texto.
Imagen: John Singer Sargent, Hospital at Granada, 1912.

jueves, 31 de enero de 2008

Del mundo teatral


Empresario. Usted desea trabajar conmigo de corista, pero yo ahora no tengo vacantes… Cuando tenga, con gusto. Déjeme su dirección.
Ella. Aquí están mis tarjetas de visita.
Empresario. ¿Para qué tantas pues? Me es suficente con una.
Ella. No importa… Las restantes repártalas entre los conocidos…

Título original: Iz teatralnogo mira, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1883, Nº 6, con dibujos de V.I. Porfíriev y la firma: “A. Chejonté”.
Imagen: John Singer Sargent, Madame Gautreau Drinking a Toast, 1883.