viernes, 14 de marzo de 2008

Reglas de disciplina carnavalesca


El carnaval recibió su nombre de la palabra rusa “aceite”1, que se usa en abundancia durante los buñuelos, como el chujónskii2, y después de los buñuelos, como el oleum ricino3.
En opinión de Gatzúk4, Suvórin5 y otros calendaristas, éste empieza el 28 de enero y termina el 3 de febrero. Pero los párvulos de Zamoskvoriéchie y los bonzos de las vías férreas, empiezan el 1ro de enero y terminan el 31 de diciembre.
Antes del carnaval ve a ver al maestro y estaña tu estómago.
Toda la semana recuerda que eres un irresponsable y no respetas el linaje, y por eso cuídate de la realización de grandes proyectos, para no caer en grandes errores. Extermina los buñuelos, intriga a la viuda Popóva6, envuelve a Lánin7, espanta a los diablitos verdes de los objetos que te circundan, pero no elijas alcaldes de la ciudad, no te cases, no construyas vías férreas, no escribas libros de contenido moral y demás.
Al gastar en harina, vodka y caviar granuloso, no olvides que te espera aún vértelas con la tasa farmacéutica.
Si, con conocimiento o desconocimiento, tus amigos o enemigos te hacen un cardenal, pues no vayas al consejo municipal, y no ofrezcas allí tus servicios en calidad de cardenal callejero8, sino acuéstate a dormir y duerme la mona.
No todo para el gato es carnaval, llegará la cuaresma. Si tú eres un gato, pues ten eso en cuenta.

1Máslienitza, carnaval; máslo, aceite.
2Chujóntzi (palabra anticuada), estonios, acaso aceite estonio.
3Oleum ricino, aceite de ricino.
4A.A. Gatzúk, periodista, publica el Calendario de la cruz.
5Alexéi Suvórin, redactor de Tiempo nuevo, edita el Calendario ruso desde 1872.
6Viuda Popóva, dueña del Almacén mayorista de vino y alcohol y fábrica de vodka al vapor de la viuda de Mijail Andréevich Popóv, en Moscú.
7N.P. Lánin, redactor de El correo ruso, dueño de Aguas Láninskie, fábrica de aguas minerales y de frutas, y de vinos de champagne.
8Juego de palabras intraducible, fonar, cardenal, farol, linterna, faro.

Título original: Maslenichnie pravila distziplini, publicado por primera vez en la revista Budilnik, 1885, Nº 4, con la firma: “El hermano de mi hermano”.
Imagen:
Joaquín Torres García, Carnaval, 1898.

El buen conocido


Por el hielo espejeante patinan las botas de montar masculinas y las botas de ribetes femeninas. Los pies que patinan son tantos que, si estuvieran en China, no alcanzarían para éstos los palos de bambú. El sol brilla con una viveza peculiar, el aire tiene una nitidez peculiar, las mejillas arden con más viveza que la habitual, los ojos prometen más de lo debido... ¡Vive y disfruta hombre, en una palabra! Pero...
“¡Caramillo! –dice el destino en la persona de mi... buen conocido.
Yo, lejos del patinaje, estoy sentado en un banco, bajo un árbol pelado, y platico con “ella”. Estoy dispuesto a comérmela con el sombrero, la pelliza y las piernas, en las que brillan los patines, ¡es tan bonita! ¡Sufro y, al mismo tiempo, disfruto! ¡Oh, amor! Pero... caramillo...
Ante nosotros pasa nuestro “abre y cierra” del departamento, nuestro Argos y Mercurio, nuestro pastelero y mandadero, Spiévsip Makárov. En sus manos los chanclos de alguien, masculinos y femeninos, deben ser de sus eminencias. Spiévsip me hace el saludo militar y, mirándome con ternura y amor, se detiene junto al mismo banco.
-Hace frío, su excelen... ex... ¡Para un tesito, pues! Je-je-je...
Yo le doy una moneda de dos grívens. Esa amabilidad lo conmueve hasta lo imposible. Él parpadea fuertemente, mira alrededor y dice en susurro:
-¡Mucha lástima me da con usted, es ofensivo, su excelencia!.. ¡Un horror de lástima! Como si usted fuera mi hijo... ¡Un hombre es usted, de oro! ¡Un alma! ¡La bondad! ¡El humilde nuestro! Cuando hace poco él, o sea su eminencia, se abalanzó sobre usted, ¡me agarró la angustia! ¡Por Dios! Pienso, ¿para qué él a él? Tú eres un vago, y un mocoso, y te voy a echar, esto, lo otro... ¿Por qué? Cuando usted salió de él, así no tenía su cara. Por Dios... Y yo miro, y me da lástima... ¡Oh, yo siempre siento cordialidad por los funcionarios!
Y, dirigiéndose a mi vecina, Spiévsip agrega:
-Y son muy malos aquí, en cuanto a los papeles pues. No es asunto de ellos, los papeles mentales... Si fueran por la línea comercial o... por la religiosa... ¡Por Dios! Ni un papel les sale bien... ¡Todo en vano! Bueno, y cascan las nueces... Él mismo se lo comió a él por completo... Mandarlo a paseo quiere... Y a mí me da lástima. Su excelencia es buena...
¡Ella me mira a los ojos con la más ofensiva compasión!
-¡Vete! –le digo a Spiévsip, sofocado...
Siento que hasta los chanclos se me sonrojaron. ¡Me abochornó, el canalla! Y a un costado, tras unos arbustos pelados, está sentado su pápienka, que escucha y nos mira con curiosidad para que yo, en lo adelante, hasta el “titular”, no me atreva a pensar en... Al otro costado, tras otros arbustos, deambula su mámienka y la observa a “ella”. Yo siento esos cuatro ojos... y estoy dispuesto a morirme...

Título original: Dobrii znakomii, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1882, Nº 52, con la firma: “El hombre sin bazo”.
Imagen:
Louis Valtat, Patinadores en invierno (El jardín del Pequeño Trianón en Versalles), 1900.

miércoles, 12 de marzo de 2008

En los números

-¡Escuche, querido! –se abalanzó sobre el dueño la inquilina amoratada y salpicona del número 47, la tenienta Nashatírina. -¡O me da otro número, o me voy a ir pues por completo de sus malditos números! ¡Esto es una guarida! ¡Tenga la bondad, mis hijas son adultas, y aquí día y noche sólo oyes ignominias! ¿A qué se parece esto? ¡Día y noche! ¡Otras veces dispara cada una, que simplemente te arden las orejas! ¡Como un cochero, simplemente! Bueno aún que mis pobres muchachas no entienden nada, sino habría que correr con ellas a la calle… ¡Él ahora dice algo! ¡Escuche!
-Yo, hermano mío, conozco un caso mejor aún, -llegaba un bajo ronco del número vecino. -¿Recuerdas al teniente Druzhkóv? Pues ese mismo Druzhkóv hacía una vez un k
lopstoss1 con la amarilla a la esquina, y como de costumbre, sabes, levantó alto la pierna… De pronto algo hizo: ¡trrras! Al principio pensamos que había roto el paño del billar, y cuando miramos, hermano mío, ¡tenía a los Estados Unidos por todas las costuras! Levantó tan alto la pierna, el bestia, que no quedó ni una costura… Ja-ja-ja. Y ahí, en ese momento, habían damas… entre tanto, la esposa del baba ese, del sub-teniente Okúrin… Okúrin se enfureció… ¿Cómo se atreve ése, dice, a portarse de forma indecente delante de mi esposa? Palabra por palabra… sabes, ¡los nuestros pues!.. Okúrin le envía los padrinos a Druzhkóv, y Druzhkóv no es estúpido y dice… ja-ja-ja… y dice: “Que no me los mande a mí, sino al sastre que me cosió este pantalón. ¡Él es el culpable pues!” Ja-ja-ja… ¡Ja-ja-ja!
Lilia y Mila, las hijas de la tenienta, que estaban sentadas junto a la ventana y apoyaban sus mejillas rollizas sobre los puños, bajaron sus ojos hinchados y se sonrojaron.
-¿Oyó ahora? –continuó Nashatírina dirigiéndose al dueño. -¿Y eso, para usted, no es nada? ¡Yo, muy señor mío, soy tenienta! ¡Mi marido es un jefe militar! ¡Yo no voy a permitir que algún cochero diga esas ignominias casi en mi presencia!
-Él no es cochero, señora, sino el capitán ayudante Kíkin… De los nobles.
-¡Si él se olvidó de su nobleza hasta tal grado que se expresa como un cochero, pues merece aún mayor desprecio! ¡En una palabra, no replique, sino dígnese a tomar medidas!
-¿Pero qué pues puedo hacer yo, señora? Usted no es la única que se queja, todos se quejan, ¿y qué pues voy a hacer con él? Vas a verlo al número y empiezas a pasar vergüenza: “¡Gannibál Ivánich! ¡Témale a Dios! ¡Es una vergüenza!”, y él con el puño en tu cara, y con palabras diversas: “muerde la siega”, y demás. ¡Un escándalo! Se despierta por la mañana, y dale a andar por el corredor, disculpe, en ropa interior. O si no agarra el revolver estando borracho, y dale a meter balas en la pared. Por el día se zampa el vino, por la noche juega a las cartas… Y después de las cartas la bronca… ¡Me da vergüenza con los inquilinos!
-¿Por qué pues, no desaloja al canalla?
-¿Y acaso te fumas a uno así? Se endeudó por tres meses, ya no le pedimos el dinero, sólo vete, ten la bondad… El juez de paz lo sentenció a desocupar el número, y él a la apelación, a la casación, y lo extiende así… ¡Es una pena, y sólo eso! ¡Señores, y qué hombre es! Joven, bonito, inteligente… Cuando no está bebido, no hace falta un hombre mejor. Hace poco no estaba borracho, y todo el día le escribió cartas a los padres.
-¡Pobres padres! –suspiró la tenienta.
-¡Es sabido, los pobres! ¿Acaso es agradable tener un holgazán así? Lo insultan, lo echan de los números, y no hay un día que no sea juzgado por escándalo. ¡Es una pena!
-¡Pobre mujer infeliz! –suspiró la tenienta.
-Él no está casado, señora. ¡Cómo va estarlo! Que la cabeza esté entera, y agradece a Dios por eso…
La tenienta se paseó de una esquina a la otra.
-¿No está casado, dice? –preguntó.
-De ningún modo, señora.
La tenienta se paseó de nuevo de una esquina a la otra y pensó un poco.
-¡Hum!.. No está casado… -profirió con reflexión. -¡Hum!..¡Lilia y Mila, no se sienten junto a la ventana, hay corriente! ¡Qué lástima! ¡Un hombre joven, y se descuidó así! ¿Y todo por qué? ¡No hay una buena influencia! No hay una madre que… ¿No está casado? Bueno, mire… así es… Por favor, sea tan bueno, -continuó la tenienta con suavidad, pensando, -vaya a verlo, y ruéguele en mi nombre que… se abstenga de las expresiones… Dígale: la tenienta Nashatírina me rogó… Vive con sus hijas, dígale, en el número 47… vino desde su hacienda…
-Obedezco.
-Así y dígale: la tenienta con sus hijas. Que venga a disculparse siquiera… Nosotras, después de almuerzo, siempre estamos en la casa ¡Ah, Mila, cierra la ventana!
-Bueno, ¿para qué, mamá, la agarró con ese… perdido? –criticó Lilia después de la salida del dueño. -¡Encontró a quien invitar! ¡A un borracho, un camorrista, un andrajoso!
-Ah, no hablen así, ma chere… Ustedes siempre hablan así, bueno y… ¡se sientan ahí! ¿Qué pues? Sea él como sea, con todo pues, no se le debe menospreciar… Todo mal es para bien de la persona. ¿Quién sabe? –suspiró la tenienta echando una mirada preocupada a sus hijas. –Puede ser, ahí está vuestro destino. Vístanse pues, por si acaso…

1Klopstoss, jugada de billar.

Título original: V nomeraj, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1885, Nº 20, con la firma: "A. Chejonté".
Imagen: John Singer Sargent, Mrs. Carl Meyer and her Children, 1896.

martes, 11 de marzo de 2008

Preguntas adicionales1 (Para las tarjetas personales del censo estadístico, propuestas por Antósha Chejonté)


16)¿Es usted una persona inteligente o estúpida?
17)¿Usted es una persona honrada?, ¿un estafador?, ¿un bandido?, ¿un canalla?, ¿un abogado o?
18)¿Qué folletinista le viene más de alma? ¿Suvórin? ¿Búkva2? ¿Amicus3? ¿Lukín4? ¿Yúlii Shreyer5 o?
19)¿Es usted Josefo6 o Calígula7? ¿Susana8 o Nana9?
20)¿Su esposa es rubia?, ¿trigueña?, ¿castaña?, ¿pelirroja?
21)¿Le pega a usted su esposa o no? ¿Usted le pega o no?
22)¿Cuántas libras pesaba usted cuando tenía diez años?
23¿Bebidas alcohólicas, consume?, ¿ o no?
24)¿En qué usted pensaba la noche del censo?
25)¿A Sara Bernard, la vio?, ¿no?

1Escrito después del Censo estadístico de la población, realizado en Moscú del 23 al 25 de enero de 1882.
2“Búkva”, seudónimo de Ippolít Vasílievskii, redactor de La libélula y colaborador de Las noticias de la bolsa.
3“Amicus”, seudónimo de Piótr Monteverde, articulista de Las noticias de S. Petersburgo y La gaceta de Petersburgo.
4Alexánder Lukín (“El observador discreto”), colaborador de Las noticias rusas y Novedades.
5Yúlii Shreyer, redactor y articulista de Novedades.
6Flavio Josefo, historiador judío, conocido además por su humildad.
7Calígula, emperador romano, conocido por su crueldad.
8Susana, mujer judía, conocida por su belleza y castidad (Biblia).
9Nana, heroína de Nana, novela de Emilio Zola, conocida por cortesana.

Título original: Dopolnitelnie voprosi k lichnim kartam statisticheskoi perepisi, publicado por primera vez en la revista Budilnik, 1882, Nº 5, con el nombre del autor en el título.
Imagen: Osip Braz, Antón Chejov, 1898.

lunes, 10 de marzo de 2008

Acotaciones del servicio


En el libro de los que “entran” en la letra D, Nº 8, año 80-81, en los márgenes y los espacios vacíos, hay acotaciones hechas a lápiz con letras distintas. Ya que todas llevan el sello de la sabiduría y están llenas de un elevado significado, se debe pensar que pertenecen a personas de autoridad. Escojo las mejores y más características:
“Que así sea. Dar una prórroga de 2 meses, y decirle que no se atreva otra vez a entrar a la oficina en chanclos”.
“A la petición del secretario de gobierno Osietróv sobre el subsidio simultáneo, puedo responder con una indicación al imperio romano, que sucumbió por el lujo. El lujo y el exceso conducen a la corrupción de las costumbres, y yo deseo que todos sean morales. Por lo demás, que Osietróv vaya a ver en uniforme al mercader Jijíkin, y le diga que su asunto se acerca al final”.
“Al pájaro se le conoce por las plumas, al buen solicitante por la gratitud”.
“Aunque en el estricto sentido del art. 64, p.1 del Est. de der. a tim., la petición sobre entrega de certificado de pobreza no está sujeta a derecho de timbre, por lo menos, declarar a la viuda Vónina que su no pegado del timbre de sesenta kópeks, yo lo considero no tanto una comprensión del espíritu de las leyes, como un deseo de actuar por su voluntad, a excepción de las indicaciones de la pertinente jefatura. Si en realidad no hiciera falta el timbre, pues lo hubiéramos despegado nosotros mismos, pero ella disponer no puede. Rechazar”.
“¡Dielítzin, firma más legible! Tú no eres un consejero secreto...”
“Aunque en esta petición no hay indicaciones precisas al sentimiento de gratitud, por lo menos, se evidencia por algunos puntos que algo fue adjuntado a ésta... ¿Dónde está el dinero?” Bajo esta frase está escrito con otra letra: “Tengo el honor de informar a su excelencia que el dinero, en cantidad de 75 rub., durante su ausencia, fue llevado a Smirnóv por su esposa, Evdokía Trífonovna. Liagávov”.
En el papel con el título “Estrictamente confidencial” está escrito: “Las inscripciones de tipo ‘confidencial’ y ‘estrictamente confidencial’ yo no las entiendo. ¿Para qué hacer de estos hechos aleccionadores un secreto? Que todos lean y se arrepientan...”
“En este informe de enfermedad yo no creo. Shuliábin escribe que está enfermo, y entre tanto yo sé que él ahora está en la casa y, bajo el pretexto de las hemorroides, escribe peticiones a las burguesas.
¡Que esté mañana en el servicio!”

Título original: Sluzhebnie pomietki, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1885, Nº 9, con la firma: “El hombre sin bazo”.
Imagen: Max Liebermann, Self Portrait, 1916.


Los festivos (De los apuntes de un tomajón provinciano)


Describo por orden:
Casa Nº 113. En el apartamento Nº 2 nos encontramos con un hombre instruido y, por todas las apariencias, bien intencionado, pero muy extraño. Dándonos los festivos, dijo:
-Siendo acaudalado, yo doy con gusto, pero siendo al mismo tiempo un hombre de ciencia, y habituado a entender los objetos y las acciones a través del estudio de las causas y las raíces, yo desearía saber si ¿existe un derecho moral, por el que ustedes van por las casas y recogen los festivos, o ahí no hay derecho y ustedes actúan à vol d’oiseau1?
Advirtiendo en esa pregunta una curiosidad provechosa, me senté a la mesa con entremés y expliqué:
-La gratitud es una cualidad propia de las almas elevadas y generosas. Esa cualidad la tiene el hombre de nacimiento, y es nuestra obligación suscitarla en los habitantes por todos los medios, y no dejar que se extinga. El habitante, al dar los festivos, se ejercita a la vez en el sentimiento de gratitud. Nosotros, en verdad, debemos ejercitarlo a usted en ese sentimiento siempre, en los días corrientes y en los festivos, pero ya que sobre nosotros pesan muchas otras obligaciones, además del cobro de los festivos, pues el habitante debe contentarse con varios días al año, confiando que en el futuro, con la simplificación de las relaciones humanas, los festivos van a cobrarse diariamente.
Casa N° 114. El propietario de casa Shvein, dando diez rublos, sonrió con dulzura y me estrechó la mano calurosamente. Se debe suponer, que en la casa del canalla el patio no está limpio o alguien vive sin pasaporte.
Casa N° 115. La consejera titular Pierejúdova, cuando entré a la sala, se ofendió por que yo tenía los chanclos fangosos. Por lo demás, dio tres rublos. El inquilino Briujánskii, a mi exigencia de cumplir con el deber civil, se rehusó, alegando carencia de dinero. Entonces le expliqué:
-Cada habitante, en vísperas de la fiesta, antes de hacer los gastos comunes en los objetos de lujo, premedita a quién y cuánto darle, y se aconseja para ese caso con los miembros de su familia, tras lo cual toma el dinero y lo divide en partes, conforme al número de cobradores. Si no tiene dinero, pues toma prestado; si por algún motivo no puede pedir prestado, pues toma a su familia y escapa a Egipto... ¡Me asombro, cómo puede usted aún hablar conmigo!
Apunté su apellido.
Casa N° 116. El general Brindin, viviente en el apartamento Nº 3, dándonos 5 rub., dijo:
-Alguna vez, en mi gobierno, yo luché contra este mal y sufrí; al final de todo, me dieron por el gorro. ¡Un mal, a saber, invencible!.. ¡Ahí tienen, tomen! Al diablo con ustedes...
¡Un general, y qué extraños conceptos sobre el deber civil!

1À vol d’oiseau, ...

Título original: Prazdnichnie, publicado por primera vez en la revista Oskolki, 1885, Nº 12, con la firma: “El hombre sin bazo”.
Imagen:
John Singer Sargent, Pressing the Grapes: Florentine Wine Cellar, 1882.

lunes, 3 de marzo de 2008

Asunto de peces II


En el pasado número de El despertador en la casa de campo "tratamos", con profundidad de pensamiento inalcanzable y ciencia inverosímil, la cuestión de los métodos para pescar peces. Pasamos ahora a esa parte de nuestro tratado, donde se habla de las especies de peces. 

En los alrededores de Moscú se pescan las siguientes especies de peces: 

a) Corvina1. Pez no bonita, no sabrosa, pero razonable, positiva, convencida de sus derechos corvinos. Se traga todo lo que aparezca por el camino: peces, langostinos, ranas, patos, muchachos... Cada corvina por separado se come muchos más peces, que todos los visitantes de la taberna de Yegór. Llena nunca está, y se queja constantemente de la baja en los asuntos. Cuando le indican su avaricia y desdichada situación de pececita menuda, ella dice: “¡Sigue hablando, que pronto te verás en mi vientre!” Cuando le hacen semejante indicación los de rango mayor, ella declara: “¿Y-y, padrecito, quién ahora no come pececito? Así pues está dispuesto desde los tiempos de antaño, que nosotras, las corvinas, siempre estemos llenas”. Cuando la asustan con la publicación en los periódicos, ella dice: “¡Y no me importa!”
b) Cabezudo. Pez intelectual. Galante, sagaz, bonito, y tiene una gran frente. Funge como miembro de muchas sociedades benéficas, lee a Nekrásov con sentido, critica a las corvinas, pero a pesar de todo come pececitos con el mismo apetito que la corvina. Por lo demás, el exterminio de los albures y las bremas lo considera una necesidad amarga, una exigencia de los tiempos... Cuando le reprochan en las pláticas íntimas la distancia entre la palabra y la práctica, él suspira y dice:-¡No puedes hacer nada, padrecito! No maduraron aún los albures para la vida sin peligros, y además, convengan, si nosotros no empezamos a comérnoslos, ¿pues qué les daremos a ellos a cambio?
c) Lota. Pesado, torpe y flemático, como un cajero teatral. Es famoso por su inmenso hígado, lo que evidencia que bebe fuertemente. Vive bajo los troncos hundidos y se alimenta de cualquier baturrillo. Por naturaleza es carnívoro, pero sabe contentarse con la carroña, los gusanos y la hierba. “¿Y cómo vamos a igualarnos a las corvinas y los cabezudos? Lo que hay es lo que comemos. Y gracias a eso”. Atrapado con el anzuelo, se saca del agua como un tronco, sin expresar ninguna protesta... A él nada le importa... 
d) Perca. Bonita pececita con unos dientes bastante afilados. Carnívora. Los machos fungen de empresarios y las hembras dan conciertos. 
e) Gobio. Vivo y ágil individuo, que imagina que está protegido de las corvinas y los cabezudos por los “privilegios” que le da la naturaleza, pero, por lo menos, cae puntualmente en la sopa de pescado. 
f) Carasio. Está en el limo, dormita y espera a que se lo coma la corvina. Desde la niñez, se habitúa a la idea de que es bueno sólo de forma frita. El refrán “para eso está la corvina en el mar, para que el carasio no dormite”, lo entiende en un sentido favorable a la corvina...-Día y noche debemos estar listos, para complacer a la señora corvina... Sin sus beneficios...
g) Albur. Puntualísimo visitante de las cajas de crédito, las malas diversiones veraniegas y los vestíbulos. Sirve en la vía Moscú-Kursk, regala agradecidas direcciones a las corvinas, y día y noche trabaja para que los cabezudos anden con pieles de castor.
h) Bagre. Pequeño, semi tuberculoso pececito, que vegeta entre los figurantes o abastece de malas traducciones a las revistas gruesas. Es comido en abundancia por la corvina y la perca. Las hembras viven mantenidas por las lotas y las tencas.
i) Tenca. Perezoso, baboso y lánguido pez de uniforme negro y verde, que sirve hasta la pensión. Aspira tabaco por una fosa nasal, engatusa a los carasios y se cura de obstrucciones.
j) Carpa. Se pesca con mosca. Mendiga.
k) Brema. Tiene tabernas en el camino grande y se dedica a los contratos. Hace ver que se alimenta de la comida de cuaresma. Tras comerse un pececito, se limpia los labios con rapidez, para que los “señores” no adviertan...

1Juego de palabras intraducible, schuka, lucio, suka, perra, prostituta; y por el estilo con los demás peces. 

Título original: Ribie delo, publicado por primera vez en la revista Budilnik, 1885, Nº 23, con la firma: “El hermano de mi hermano”.
Imagen: Ivan Kramskoy, Poet Apollon Maikov Fishing, 1883.